La desaparición del socialismo. Sí se puede

22 enero, 2026 · Alex Borrás
El Blog de Alex Borrás · https://alexborras.com/la-desaparicion-del-socialismo-si-se-puede/

¿Es el socialismo una ideología que daña a las sociedades donde se implanta? Eso parece pensar las mayoría de votantes europeos que desde hace décadas le retiran su apoyo de forma progresiva. Hay quién apunta que esa es una de las causas por las que el Gobierno de España impulsa la llegada masiva de inmigrantes africanos e islámicos, los ven como una bolsa de votos cautiva que les garantiza un mínimo suelo electoral.

Los análisis que hago habitualmente respecto a la influencia de Google en los resultados electorales también confirman esta tendencia a la bajada constante del interés de los votantes en los partidos de izquierdas.

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El ocaso socialista

En las últimas décadas los partidos socialistas (o socialdemócratas) europeos han perdido votantes de forma sostenida. Este fenómeno es especialmente claro al comparar los datos electorales históricos: antiguamente hegemónicos (con porcentajes de voto cercanos o superiores al 40%) hoy apenas alcanzan resultados marginales en muchos países. Varios analistas coinciden en que esta tendencia refleja un creciente rechazo ciudadano a las políticas asociadas al intervencionismo estatal – altos impuestos y gasto público – así como al clientelismo político y la rigidez económica que suelen acusarse a la socialdemocracia. Por ejemplo, los países con tradición socialista están entre los que presentan deudas públicas más elevadas: Grecia (154% del PIB), Italia (135%), Francia (113%) y España (102%) superan ampliamente el umbral del 100%[1]. Este costo fiscal, junto a casos documentados de corrupción y clientelismo, ha erosionado la confianza en esa ideología.

Casos ejemplares de declive

Estos son los casos más relevantes de partidos socialistas de renombre que han caído en la insignificancia o han desparecido.

¿Por qué este giro ideológico?

La debacle de los partidos socialistas se interpreta como un rechazo ciudadano a su modelo económico e institucional. Muchos los asocian a un “estatismo” que encarece la economía: altos impuestos, burocracia pesada y gasto público desbocado. De hecho, países con gobiernos socialistas históricos (Grecia, Italia, Francia, España) acumulan deudas muy elevadas[1].

Además, está el problema del clientelismo: amplias redes de adjudicación política de empleo público o subsidios que son percibidas como nepotismo. Aunque difícilmente cuantificable, el malestar por la corrupción política en varios países (Grecia, Italia, España) ha alimentado el descrédito. Todo ello se suma a una sensación de “estancamiento económico”: al no ofrecer soluciones claras al crecimiento, la socialdemocracia ha perdido votantes (incluso hacia la izquierda radical o la derecha populista).

Como señala el analista Björn Bremer, desde 2005 casi todos los partidos socialdemócratas europeos han sufrido castigos electorales tras gobernar[7]. Gobernar se volvió “castigo” electoral, y hoy la tendencia general es que los votantes eviten castigar a la derecha o la extrema derecha por miedo a la crisis económica, en lugar de mantener a la izquierda tradicional.

En resumen, la “crisis de la socialdemocracia” es profunda y multifactorial[7]. Tras décadas de liderar gobiernos e implementar amplias políticas públicas, estos partidos han agotado su narrativa tradicional. El resultado es un giro electoral: según estudios recientes, en toda Europa el voto tradicional de izquierda ha migrado hacia nuevas formaciones o hacia opciones populistas (y las encuestas de 2025 en España apuntan también a ese fenómeno[11][12]).

El PSOE de Pedro Sánchez, ¿siguiendo el mismo rumbo?

Los ejemplos anteriores invitan a preguntarse si el PSOE español podría repetir esa trayectoria. Bajo Pedro Sánchez, el PSOE ha ampliado el Estado de bienestar, pero también ha enfrentado escándalos de sus aliados (como los casos de corrupción en Andalucía) y tensiones económicas. Las últimas encuestas indican que el PSOE se sitúa en torno al 29%[11], lejos de las cifras de las grandes mayorías pasadas. En las elecciones regionales de Extremadura (2025), convocadas anticipadamente, los sondeos pronostican un hundimiento histórico: pasarían de 28 a unos 16–18 escaños[12]. Esto da pistas sobre el descontento en uno de sus feudos más antiguos. En la misma línea, estudios académicos advierten que los partidos socialistas gobernantes tienen difícil remontar sin renovar su propuesta ideológica y retomar la conexión con las clases trabajadoras[8].

De hecho, la figura de Pedro Sánchez ya me inspiró un artículo titulado Anibal Sánchez, en el cual equipara su figura a la del legendario general púnico, Anibal Barca. Mi reflexión era que le podía pasar algo parecido, encadenar muchas victorias pero al final acabar con la desaparición de Cartago, en este caso el PSOE.

En definitiva, la sensación generalizada es que el PSOE podría seguir un camino similar al de sus pares europeos: si no reacciona ante la erosión de su base, enfrentará más caídas electorales. Al igual que sus homólogos históricos (PASOK, PSF, SPD, etc.), hoy se pregunta si sus políticas de gasto y regulación –y los problemas asociados– generan cada vez mayor rechazo. En palabras de un veterano analista europeo: la decadencia electoral de la socialdemocracia no es un fenómeno aislado, sino una tendencia continental[7][5]. Si la dinámica continúa, el PSOE podría encontrarse con que los votantes castiguen su pasado reciente tal como ya ha ocurrido en otros estados.

Referencias

Fuentes y referencias utilizadas en este artículo generado con ayuda de Inteligencia Artificial (ChatGPT).