Hace unos días entré en Gemini, que uso solo para consultas puntuales, y me encontré un aviso en el gestor de Gems: a partir del 17 de noviembre de 2026, Google empezará a convertir automáticamente los Gems de Gemini en skills. Mi primera reacción fue pensar que Google se estaba equivocando. Después de documentarme, mi conclusión es más matizada: Google acierta en el destino, pero falla en el camino. Y ese fallo dice mucho de cómo funciona hoy la compañía.
Uso la inteligencia artificial a diario desde febrero de 2023. Empecé con ChatGPT, en 2024 incorporé Gemini y en 2026 Claude y Cowork. En estos casi tres años he aprendido una cosa: lo que hace productiva a la IA no es el modelo, es la forma de organizar el trabajo alrededor de él.
Qué cambia exactamente el 17 de noviembre
Google lo anunció el 30 de septiembre en su blog oficial de Gemini y lo comunica con un aviso dentro de la propia aplicación. Los datos clave, según la documentación y la prensa especializada:
- Desde el 13 de octubre ya no se pueden crear ni editar Gems; solo usar los existentes.
- El 17 de noviembre empieza la conversión automática de los Gems de cuentas personales: los personalizados, los prediseñados y los compartidos.
- Las cuentas de empresa y educación siguen después: a partir del 1 de marzo de 2027, como pronto, dejarán de poder usar Gems.
- Las skills se invocan con «/» dentro de cualquier chat, Gemini puede aplicarlas solo cuando detecta que son relevantes y se pueden combinar varias en una misma tarea.
- En noviembre también cierra Opal, el experimento de Google para crear miniaplicaciones dentro de Gemini.
Los Gems llegaron en 2024. Es decir, desaparecen tras unos dos años de vida.
La arquitectura correcta: chat, proyecto y habilidad
Mi convicción, después de trabajar con los tres grandes, es que la IA profesional se organiza en tres capas:
- El chat: la conversación puntual, desechable.
- El proyecto: el contenedor estable con instrucciones, documentación y contexto de un trabajo concreto. Para mí es imprescindible; no hay alternativa a organizar por proyectos.
- La habilidad (skill): un procedimiento reutilizable que se activa donde haga falta, dentro de cualquier proyecto.
Es la estructura que hoy ofrece Claude y la que ha ido adoptando ChatGPT. Y aquí viene el matiz que me obligó a revisar mi primera impresión: el paso de Gems a skills no rompe ese modelo, lo copia. Las skills de Gemini pueden crearse a partir de archivos SKILL.md, el formato que Anthropic creó y publicó como estándar abierto en diciembre de 2025.
Un Gem no era un proyecto. Era un asistente personalizado con instrucciones fijas, el equivalente a los custom GPTs de ChatGPT. Convertir esas instrucciones en algo reutilizable dentro de cualquier conversación es, conceptualmente, una mejora.
OpenAI está haciendo lo mismo, y con más fricción
Sería injusto criticar a Google sin decir esto: OpenAI también está retirando sus custom GPTs. Según su propio centro de ayuda, la creación de nuevos GPTs terminó en septiembre y el 11 de diciembre de 2026 dejarán de funcionar, sustituidos por plugins.
Y su migración es más exigente que la de Google: hay que lanzarla manualmente desde «Mis GPTs», las conversaciones anteriores no pasan al plugin, el modelo seleccionado no se conserva y las acciones personalizadas pueden tener que reconstruirse desde cero.
Así que la industria entera converge hacia el mismo diseño. El problema de Google no es la dirección.
Dónde se equivoca Google: migrar antes de tener paridad
El primer error es de ejecución. Google obliga a moverse antes de que el sustituto haga todo lo que hacía el original. Su propia documentación reconoce que las skills todavía no funcionan con varias herramientas y fuentes de contexto que sí admitían los Gems. La posibilidad de compartirlas o de adjuntar archivos de Drive y cuadernos llegará «en las próximas semanas».
También desaparece una pieza de organización: las skills no tienen una página propia con los chats asociados, porque funcionan en cualquier conversación. Quien usaba un Gem como espacio de trabajo pierde ese orden.
Cuando migras a tus usuarios a un producto que todavía está a medio terminar, les estás trasladando a ellos el coste de tu prisa.
El caos de nombres: ni los usuarios saben qué es cada cosa
El segundo error es más profundo. Repasemos los últimos movimientos:
- Bard pasó a llamarse Gemini en febrero de 2024; Duet AI, Gemini for Workspace.
- NotebookLM pasó a llamarse Gemini Notebook en julio de 2026.
- Spark, el agente autónomo presentado en el Google I/O de mayo de 2026, ahora se llama Task.
- Los Gems se convierten en skills.
Mi propia experiencia lo ilustra. Soy usuario de NotebookLM y lo uso como lo que es: un contenedor donde organizo documentación y obtengo respuestas basadas exclusivamente en esas fuentes. No es un asistente al que hacer cualquier pregunta. Sin embargo, Google ha introducido ahora «notebooks» dentro de la app de Gemini, que sí funcionan como proyectos y que se sincronizan con Gemini Notebook. El mismo cuaderno se comporta de dos maneras según desde dónde lo abras.
O eso no es un proyecto, o si lo es, te están cambiando el producto otra vez. No hay una tercera lectura.
No soy el único que lo ve así. TechCrunch publicó en agosto que Google ha dado una marca propia a cada función de Gemini y que eso desordena una experiencia que podría ser mucho más simple. Otros medios técnicos señalan que cada nuevo renombrado agrava precisamente la confusión que Google dice querer resolver.
Mi hipótesis, y la presento como tal: Google ha alcanzado un tamaño en el que los equipos internos lanzan productos con lógica propia, y la coherencia de cara al usuario se resiente. Tendrían que pararse a reflexionar.
El riesgo de invertir tiempo en herramientas de Google
Aquí está, para mí, la lección importante. Montar un sistema de trabajo con IA cuesta horas: redactar instrucciones, depurar resultados, preparar documentación de apoyo. Esa inversión necesita estabilidad.
Google tiene un historial conocido. El recuento independiente Killed by Google registra cerca de 300 productos y servicios discontinuados, con una vida media de unos cinco años. Google Reader, Google+, Inbox o Stadia son ejemplos que muchos recordamos. Retirar los Gems tras dos años refuerza la sensación de que conviene pensárselo antes de construir algo serio sobre una función nueva de Google.
OpenAI también ha retirado los custom GPTs, es cierto. La diferencia es de patrón: en Google el cambio de nombres y productos es constante, y eso erosiona la confianza más que un cambio puntual bien explicado.
Qué haría yo si usas Gems
- Copia hoy las instrucciones de tus Gems a un documento propio. No dependas de que la migración automática lo traslade todo correctamente.
- Revisa los que usan archivos o herramientas: son los que tienen más riesgo de comportarse distinto como skill.
- Guarda tus procedimientos en formato portable. Un SKILL.md en tu disco funciona hoy en Claude, en Gemini y en otras herramientas. Tu conocimiento no debería vivir solo dentro de la plataforma de un proveedor.
- Separa proyecto y procedimiento: el contexto de cada trabajo en un proyecto; las tareas repetibles en skills.
Conclusión
Google ha llegado tarde a la arquitectura correcta y ha decidido llegar corriendo. Las skills son una buena idea; migrar a millones de usuarios antes de que estén terminadas, en medio de una cascada de renombrados, no lo es.
Tras más de tres años trabajando a diario con IA, mi criterio es claro: elijo herramientas que me permitan construir sobre terreno estable. Hoy, en ese terreno, Google no da garantías.
Fuentes
- Notebookcheck: Google Gemini starts turning your Gems into skills on November 17
- TechRepublic: Google Is Replacing Gemini Gems With Skills Nov 17
- OpenAI: Custom GPT retirement and migration FAQ
- TechCrunch: Google’s Gemini has a branding problem
- Remio: The migration starts before feature parity
- Abakcus: Killed by Google, visualized



