Redactar correos con IA que suenen a ti: cómo creé una skill con mi estilo en Claude Cowork

Redactar correos con IA que suenen a ti: cómo creé una skill con mi estilo en Claude Cowork

Cualquiera que haya pedido a una IA que le escriba un correo conoce el resultado: correcto, educado y perfectamente reconocible. Un «espero que este correo te encuentre bien» para abrir, tres párrafos donde bastaba uno y un «no dudes en contactarme» para cerrar. El cliente que lleva años recibiendo tus mensajes nota el cambio en la primera línea.

Llevo unos meses usando Claude para redactar correos con IA y me encontraba corrigiendo siempre lo mismo. En lugar de seguir explicándole cómo escribo, decidí que lo aprendiera de la única fuente fiable: los correos que he enviado durante dieciséis años. Este artículo cuenta el proceso, el volumen analizado y lo que salió, por si te sirve para hacer lo mismo.

Por qué describir tu estilo no funciona

La primera tentación es escribir cuatro instrucciones: «sé conciso», «no uses lenguaje técnico», «tono cercano». El problema es que esas palabras significan algo distinto para cada persona y también para el modelo. «Conciso» para una IA pueden ser 150 palabras. Para mí, como comprobé después, son 23.

Hay un segundo problema, más incómodo: nadie sabe con precisión cómo escribe. Yo habría dicho que escribo «normal». Los datos dicen cosas bastante más concretas, y algunas no las habría sabido describir.

El encargo a Claude Cowork

Trabajo con Claude Cowork, que desde septiembre forma parte del mismo Claude tras la unificación de Chat y Cowork. Le di acceso, solo de lectura, a la carpeta donde mi programa de correo de escritorio (Thunderbird) guarda los mensajes y le pedí dos cosas:

  • Analizar los correos escritos por mí en las tres cuentas profesionales que uso para hablar en mi nombre.
  • Decirme qué era mejor para guardar el resultado: unas instrucciones generales de cuenta o una skill.

Antes de empezar, Claude señaló tres puntos débiles de mi plan. Los cito porque son los que debería revisar cualquiera que quiera repetirlo:

  • Muestra contaminada. Si parte de tus enviados recientes ya los escribió una IA, la skill aprenderá el estilo de la IA y no el tuyo. En mi caso solo llevo unos meses redactando correos con ayuda, así que más del 90% del archivo era mío.
  • Datos de clientes. La skill debe guardar patrones y ejemplos inventados, nunca correos literales con nombres o importes.
  • Qué se analiza. Solo lo escrito por ti: fuera reenvíos, texto citado de la otra persona y respuestas automáticas.

El volumen analizado

El archivo completo tenía más de 110.000 correos y casi 16 GB repartidos en 24 carpetas de cuenta. De ahí salió la muestra, por filtros sucesivos:

Paso Correos
Archivo completo de correo Más de 110.000
Escritos por mí desde las tres cuentas (2010-2026), sin duplicados Unos 18.000
Descartados: enviados a mí mismo, reenvíos, automáticos y vacíos Unos 2.400
Apartados: correos internos con mi socio y colaboradores habituales Unos 8.400
Muestra final: correos a clientes, proveedores y terceros 7.243

Hubo un imprevisto que merece mención. La carpeta «Enviados» solo contenía las últimas semanas: el resto de mis correos enviados venía de una importación antigua desde otro servicio y estaba mezclado dentro de las bandejas de entrada. Claude los localizó por remitente, no por carpeta. Si le hubiera pasado solo «Enviados», la muestra habría sido de poco más de cien correos en vez de miles.

El análisis completo llevó alrededor de media hora. Hacerlo a mano no es que fuera lento: es que no lo habría hecho nunca.

Lo que dicen los datos sobre cómo escribo

Rasgo Dato
Saludo en correos nuevos «Hola» y el nombre de pila en dos de cada tres
Respuestas dentro de un hilo El 83% van sin saludo, directas al contenido
Longitud de un correo nuevo Mediana de 65 palabras
Longitud de una respuesta Mediana de 23 palabras
Despedida «Un saludo,» en el 63%; en el resto, ninguna
Tratamiento Tuteo por defecto; el usted aparece en torno al 5%
«Espero que estés bien» o similar 0 veces en 7.243 correos
Signos de exclamación En el 1,6% de los correos
Emojis En el 0,2%
Asunto En correos nuevos, uno de cada tres empieza por el nombre del proyecto o de la web seguido de un punto

Dos conclusiones. La primera es que yo le pedía a la IA que fuera concisa cuando en realidad ya escribo corto: el problema no era mi estilo, era la distancia entre mi estilo y el que la IA trae de fábrica. La segunda es que la parte más útil del análisis no fue la lista de lo que hago, sino la de lo que no hago nunca. Las fórmulas de cortesía que delatan a una IA no aparecen ni una sola vez en dieciséis años de correos.

Por qué una skill y no instrucciones de cuenta

Las instrucciones de cuenta se cargan en todas las conversaciones. Una guía de estilo con modelos de correo es larga y solo hace falta cuando toca escribir uno, así que ahí estorba. Una skill se carga únicamente cuando la tarea encaja con su descripción, como expliqué en Claude: proyectos y skills, cómo usarlos.

En ese mismo artículo desaconsejaba las skills que pretenden cambiar cómo escribe el modelo, del tipo «escribe como un humano». Puede parecer que me contradigo, así que lo aclaro. Aquella crítica iba contra recetas genéricas descargadas de redes sociales. Esto es otra cosa: un procedimiento para una sola tarea, construido con mis propios datos y con cifras que se pueden comprobar. Aun así, la advertencia sigue en pie: cuando cambie la versión del modelo tocará revisarla.

La solución final combina las dos piezas: la skill con todo el detalle y una sola línea en las preferencias de cuenta que dice «para cualquier correo, usa esta skill». Para el resto de reglas de un proyecto sigo usando el método de los 3 capítulos.

Qué contiene la skill

  • Mis normas, que mandan sobre los datos: sin lenguaje técnico salvo que lo pida, breve y sin inventar importes, fechas ni plazos.
  • Qué comprobar antes de escribir: si es correo nuevo o respuesta, a quién va y con qué tratamiento.
  • Estructura y longitud, con las cifras reales como objetivo.
  • Frases y conectores habituales, los que uso de verdad para abrir un correo o cambiar de tema.
  • Lo que nunca aparece: aperturas de cortesía, cierres de fórmula, entusiasmo comercial.
  • Formato y asunto: cuándo uso listas, cómo escribo los importes, cómo titulo.
  • Modelos por tipo de correo: factura mensual, presupuesto, tarea terminada, pago pendiente, incidencia, petición de datos, primer contacto y disculpa.
  • Una comprobación final de seis preguntas antes de entregar el borrador.

Todos los ejemplos son inventados: no hay un solo nombre, dominio o importe real. Y hay un detalle pequeño que muestra por qué conviene analizar el archivo y no improvisar: mi programa de correo ya añade la despedida y la firma, de modo que la skill entrega solo el cuerpo del mensaje. Sin ese ajuste, cada borrador llevaría la firma duplicada.

Cómo redactar correos con IA con tu estilo: el método en ocho pasos

  1. Reúne tus correos enviados reales. Una exportación o el acceso a la carpeta del programa de correo. Con unos cientos ya hay base; con miles, mejor.
  2. Limpia la muestra. Fuera reenvíos, texto citado, respuestas automáticas, correos a ti mismo y todo lo que ya haya escrito una IA.
  3. Separa registros. No escribes igual a un cliente que a un compañero. Si los mezclas, el resultado será una media que no se parece a ninguno.
  4. Pide medidas antes que adjetivos. Longitud mediana, saludos, despedidas y frases que se repiten. «Cercano y directo» no le sirve a un modelo; «23 palabras y sin saludo» sí.
  5. Pide la lista de lo que nunca escribes. Es la parte que más diferencia marca.
  6. Pon tus normas por encima de los datos. El análisis describe cómo has escrito; tú decides cómo quieres escribir a partir de ahora.
  7. Guarda patrones, no correos. Ejemplos inventados y ni una contraseña, cuenta bancaria o dato de cliente.
  8. Prueba y corrige. Pide tres correos reales, compara con lo que habrías escrito tú y ajusta la skill.

Límites y precauciones

Privacidad. En mis correos antiguos había contraseñas y datos bancarios en claro, una mala costumbre de muchos años. El acceso fue de solo lectura, los archivos temporales del análisis se borraron al terminar y la skill no contiene ningún dato real. Si manejas información de clientes, revisa las condiciones de tratamiento de datos de tu proveedor de IA y tus propias obligaciones de protección de datos antes de dar acceso a un buzón.

La skill imita la forma, no el criterio. Qué decirle a un cliente, qué prometer y qué callar sigue siendo cosa mía, y el correo lo envío siempre yo. Es la misma idea que defendía en Dar un Ferrari al jardinero: la potencia necesita un director de orquesta. La IA no sustituye al que sabe, lo multiplica.

El estilo cambia. La muestra abarca dieciséis años y no escribo hoy exactamente como en 2012. Habrá que revisar la skill cada cierto tiempo, igual que cuando cambie el modelo.

No copia los defectos. Mis correos tienen erratas. La skill no las imita, y me parece bien.

Conclusión

Lo más valioso del ejercicio no ha sido la skill, sino verme reflejado en 7.243 correos. Llevaba meses pidiéndole a la IA que escribiera de una forma que yo mismo no sabía describir. Ahora está medida, y cualquier borrador sale mucho más cerca de lo que yo habría enviado.

Si usas IA para el correo, no le expliques cómo escribes: enséñale lo que has escrito. Es el mismo principio que apliqué al organizar 200.000 archivos y 40 años de trabajo: tu archivo sabe más de ti que tú. Tienes más contenidos sobre el tema en la sección de Inteligencia Artificial del blog.

Nota: este artículo se ha escrito en colaboración con Claude, a partir de la sesión de trabajo que describe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *